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PLD asume defensa de comerciantes fronterizos ante amenazas de modificar la dinámica económica de la zona bajo el pretexto de “modernización”

 

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) advirtió este lunes que la implementación de puertos secos en la frontera dominico-haitiana podría desplazar a miles de comerciantes tradicionales y concentrar el comercio en manos de grandes operadores económicos, afectando directamente a más de 13 mil comerciantes y alrededor de 100 mil personas que dependen de la dinámica comercial en provincias fronterizas como Jimaní, Elías Piña, Dajabón y Pedernales.

La organización política expresó preocupación por el alcance del Decreto 166-26, mediante el cual el Gobierno declaró de alto interés nacional la construcción y operación de puertos secos en la zona fronteriza. Aunque reconoce que la iniciativa busca ordenar el comercio y fortalecer los controles logísticos y aduaneros, el PLD considera que el modelo podría generar consecuencias económicas y sociales negativas si no se garantiza la participación de los actores tradicionales de la frontera.

El PLD sostuvo que el comercio dominico-haitiano ha sido construido históricamente por pequeños y medianos comerciantes, transportistas, productores agrícolas y emprendedores locales, quienes han desarrollado uno de los mercados binacionales más dinámicos del Caribe y sostienen gran parte de la economía social de la región fronteriza.

La entidad señaló que uno de los puntos más preocupantes del decreto es el artículo 5, que exige a las empresas interesadas en operar puertos secos construir terminales intermodales terrestres y cumplir con elevados requisitos técnicos, financieros y tecnológicos. A juicio del partido, estas condiciones resultarían prácticamente imposibles de cumplir para la mayoría de los comerciantes tradicionales, creando el riesgo de exclusión y favoreciendo a grandes grupos empresariales con mayor capacidad de inversión.

Asimismo, el PLD alertó sobre posibles debilidades en los mecanismos de control y supervisión, señalando que un modelo mal diseñado podría abrir espacios al contrabando, la triangulación comercial y la entrada ilegal de mercancías extranjeras al mercado dominicano, afectando la producción nacional, el empleo y las recaudaciones fiscales.

La organización también cuestionó cómo coexistirían los nuevos puertos secos con los puestos interagenciales ya establecidos en la frontera para el control migratorio, sanitario y aduanero, advirtiendo sobre posibles duplicidades institucionales y vacíos operativos.

Ante esta situación, el PLD propuso cinco principios fundamentales para cualquier proceso de modernización fronteriza: protección de los comerciantes tradicionales, controles estrictos contra el contrabando, participación obligatoria de productores y comerciantes en la gobernanza de los puertos secos, prioridad para productos dominicanos y transparencia total en concesiones y permisos.

“El comercio fronterizo no puede modernizarse destruyendo la frontera”, expresó la organización política, al insistir en que el desarrollo de la zona debe realizarse con la participación de las comunidades fronterizas y no en detrimento de sus economías locales.

El PLD reiteró que la frontera debe ser concebida como un espacio de desarrollo nacional, integración territorial y fortalecimiento de la soberanía económica dominicana, y no únicamente como un corredor logístico orientado a importaciones y reexportaciones.

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